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lunes, 1 de octubre de 2007

De regreso a la Luna

Se nos quedo chiquita la Tierra. Al menos esa parece ser la impresión que me da por la creciente presencia física y mental del hombre en el espacio. Cada día parecen surgir nuevos proyectos de llevar hombres con propósitos científicos o turísticos en trayectorias suborbitales o de ponerlos en órbita por semanas (bueno ya lo estamos haciendo de forma regular realmente). Llevarlos a la Luna, a Marte y más allá. El deseo científico y como especie de expandir nuestros dominios más allá de la troposfera parece ilimitado y nuestro impulso para hacerlo realidad, imparable. Pero, y no sé si muchos de ustedes se habrán formulado la misma pregunta antes ¿para qué demonios queremos hacer todo esto? No quiero prometerles aquí una reflexión verdaderamente interesante o informada sobre las dudas que en muchos de nosotros despiertan los proyectos de llevar hombres al espacio con propósitos que a duras penas parecen entenderse cabalmente. Quiero compartir algunas reflexiones sobre una nota que hace unos meses descubrí en Science@Nasa (la verdad hace muchos meses) en la que se describía un esfuerzo hecho por la agencia espacial norteamericana para hacer un inventario (seguramente no el último) de ideas sobre las cosas que los seres humanos podríamos hacer en la Luna. La verdad el inventario no necesariamente tiene que ver con cosas que el hombre tendría que hacer estando presente en cuerpo y alma, estaciones enteramente automatizadas podrían hacer muchas de las cosas que se sugieren allí, pero al leerlas no deje de pensar en este como un esfuerzo para justificar el regreso del hombre a nuestro satélite artificial y de naturalmente su posterior permanencia constante en este inhóspito sitio.

La nota titulada “181 cosas para hacer en la luna”, que fue publicada en febrero de 2007 (perdonen el retraso!) lo refiere a uno directamente al documento preparado por NASA en el que se describen casí 2 centenares de ideas para hacer en la Luna que van desde las muy normales como construir observatorios astronómicos, crear estaciones para el lanzamiento de naves a Marte hasta otras bastante curiosas y originales como crear centrales energéticas o construir observatorios oceanográficos (en la Luna!) En mi siempre muy personal criterio seleccione una decena de ideas que me atrayeron por su originalidad e ingenio, pero que como lo dije, me llevaron a insistir en mi incredulidad sobre la verdadera “utilidad” de llevar hombres a la Luna. Dejenme enumerarles algunas de ellas y de paso compartirles mis dudas y/o admiración por esas ingeniosas ideas. Me he tomado un poco la libertad de bautizar las ideas que selccione con nombres que resumen mi impresión (que a veces puede no ser precisa!) Mi recomendación es que vayan directamente al documento de NASA y lean las ideas por ustedes mismos para que comprueben la veracidad de mis impresiones al respecto.

  1. La Luna al servicio de Einstein (el código de esta idea en el documento publicado por NASA es mA7). Desde hace mucho tiempo es reconocido por los astrónomos que la Luna tiene uno de los movimientos orbitales más complejos del sistema solar. La razón se resume en una frase: menage a trua (un romance de tres). La Luna es poderosamente atraida por la Tierra que determina las características generales de su órbita pero el Sol juega un papel importante en su movimiento y es finalmente quien determina algunas de las peculiaridades mas notorias de su movimiento, sin contar otras más sutiles debidas por ejemplo a la no esfericidad de nuestro planeta. El movimiento de nuestro satélite natural ha sido descrito con precisión, incluyendo los más sútiles efectos, usando la teoría gravitacional de Newton que hoy sabemos es solo una aproximación de una teoría más fundamental inventada genialmente por Albert Einstein: la teoría general de la relatividad. Pero la diferencia práctica entre lo que predice numericamente la teoría de Newton y la de Einstein es extremadamente pequeña por lo que parece no ser necesario abrumarse con la más compleja teoría general de la relatividad para predecir un eclipse de Luna o calcular la posición de nuestro satélite de modo que una nave tripulada pueda encontrarla. Sin embargo si se pudieran medir esas diferencias sutiles los científicos podrían convencerse aún más de la validez de la teoría de Einstein (aunque pocos dudan seriamente de ella todos sabemos que entre más evidencia empirica mejor!) El problema es que las diferencias podrían estar a un nivel que ni los mejores observatorios en Tierra pueden conseguir. Solo detectando la posición de la Luna con precisión de centimetros y hasta milimetros podrían hacerse las pruebas más rigurosas. Allí es donde un laboratorio lunar podría jugar un papel fundamental. En los años 70 los astronautas del Apollo instalaron en la Luna espejos reflectores de haces LASER enviados desde la Tierra precisamente con ese propósito. Sin embargo detectar la reflexión de un LASER después de viajar casí 760,000 km es un verdadero reto técnico. Si colocaramos una estación que recibiera el LASER y de forma “inteligente” devolviera una señal a la Tierra amplificada y coherente se produciría un incremento muy importante en la precisión de nuestras medidas de la posición EXACTA de la Luna. La Luna se convertiría de este modo en un laboratorio de relatividad general, aunque esas medidas, dejenme decirles, no servirían para mucho más que eso!

  2. Oceanografía lunar (código mEO6). ¿cómo es la cosa? ¿vamos a hacer oceanografía de los mares lunares? Nada de eso, estamos hablando de hacer oceanografía de los mares de la Tierra pero en un lugar completamente seco y a 384,000 kilometros de cualquier brisa marina. Esta es la idea de algunos científicos marinos que han propuesto que desde la Luna tendríamos una visión sin precedentes por su globalidad de los oceanos de nuestro planeta. En particular se propone crear observatorios de la Tierra que pudieran detectar la luz producida por la fluorescencia del fitoplancton sub-superficial. ¿Fito qué? Pues bien en la base de la cadena alimenticia oceánica se encuentran estos bichos entre bacterias y vegetales cuya presencia o ausencia podrían dar indicativos únicos sobre la salud global de nuestros oceanos. Ir hasta la Luna para mirar el color del Mar y saber si las ballenas están comiendo bien: una maravilla!

  3. Aprendiendo a buscar a E.T. (mOPS7) En nuestra “casi segura” exploración de mundos muchos más allá inclusive que la Luna, una de las primera y más seguras metas científicas será la determinación de la presencia o no de vida sobre el cuerpo astronómico estudiado. Pero, ¿reconoceremos o no a E.T. cuando lo veamos? ¿que pruebas debemos hacer para determinar si en un puñado de polvo ultraterrestre (porque seguramente el primer E.T. del que tengamos noticias será microscópico) hay o no bichos? Pues bien la Luna podría convertirse en un laboratorio con excelentes condiciones “higienicas” para poner a prueba los más estrictos protocolos para evaluar la presencia de vida en otros lugares. ¿Por qué? todo apunta en la dirección de que nuestro satélite es un mundo completamente estéril (creo que no hace falta siquiera ser tan precavido para decir que lo único “vivo” en la Luna son las esporas bacterianas que deben estar hibernando pegadas de los instrumentos dejadas por los astronautas del Apollo) de modo que si se diseñara una prueba para buscar vida, usar polvo lunar sería una excelente manera de demostrar al menos que la prueba no detecte vida donde no la hay!

  4. Energías alternativas (en la Luna!) (mPWR3) En la moda de las energías alternativas que les parece esta perla: vamos a la Luna para alimentar de energía nuestro necesitada humanidad! Pues bien la idea es bastante seria y para nada despreciable. El uso por ejemplo de grandes granjas de celdas fotovoltaicas en la expuesta superficie lunar podría convertirse en una casí inagotable y eficiente fuente de energía para nuestro planeta. Una parte importante de esa energía se usaría naturalmente para alimentar todos los aparatos de los que llenariamos nuestro satélite (observatorios astronómicos y oceanográficos, minas, estaciones de lanzamiento, etc.) pero otra podría “enviarse” a la Tierra para satisfacer la crecientes necesidades energéticas (un problema que para ese entonces podría haberse agravado). Pero, ¿cómo enviar un 1 megavatio de la Luna a la Tierra? ¿llenamos baterías y las enviamos de regreso a nuestro planeta? (¿por qué no?) Algunas ideas incluyen radiar energía en la forma de poderosos haces de microondas que al ser absorbidas en “subestaciones” en la Tierra alimentaran de energía nuestras redes de distribución. Ya me imagino las campañas del futuro “¿para que utilizar la combustión de hidrógeno que descarga vapor de agua en la atmósfera aumentando la cubertura de nubes si puede usar energía importada directamente de la Luna?”

  5. El backup de nuestras bibliotecas (mHISP1,2) De pronto me lo tome muy literal pero esto es a lo que me suena esta idea. Alguna vez viendo una película rusa (seguro muchos de ustedes que son más cultos que yo recordaran el nombre de la película y el director) fui consciente de una de las amenzas más dolorosas que enfrentaría la humanidad ante la posibilidad de un evento de autodestrucción: la eliminación accidental o voluntaria de toda la información acumulada durante siglos de observación, reflexión, discusiones, etc. Para mí la idea fue tan impactante que se me eriza la piel de solo pensar en la escena en la que la gente usaba los últimos libros de cálculo, economía, astronomía que quedaban en el planeta después de un ahecatombe nuclear para hacer hogueras en un mundo donde no había nada más para quemar! Pues bien, la Luna podría ser un excelente lugar para salvaguardar este preciado bien que ha ido creciendo a un ritmo frenético durante los últimos siglos: nuestro conocimiento. Proponen en el documento publicado por NASA crear en la Luna sitios seguros para almacenar apropiadamente un “backup” de información crítica, inicialmente sobre la vida en el planeta, pero también sobre nuestra cultura y lo que hemos aprendido con muchas dificultades en lo que llevamos de vida como especie. Con suerte esta nota quede atrapada en alguna esquina en un disco óptico de ultra alta capacidad y sea transportado a la Luna en el futuro! Este será seguramente mi único chance de viajar hasta allá!

  6. El negocio de la Luna (mC2) No sé si ustedes han oído o leído sobre algunas empresas o individuos que ya tienen vendida (o comprada) buena parte de la Luna. Pilas que con sus ahorritos de toda la vida tal vez podría hacerse a una parcelita llena de regolito lunar – y de Titanio por cierto – que le permitiera a sus tataranietos vivir comodamente en el futuro! Aunque esto suene a chiste flojo la verdad es que una de las ideas incluidas en esta particular lista preparada por NASA concibe la explotación comercial de la Luna. Pero bueno, no es ningún pecado aprovechar lo que se sabe y se puede hacer para que otros lo compren. La pregunta realmente es aparte de los bienes raices ¿qué otra actividad comercial se podría desarrollar en la Luna? Desde los más obvios como la venta de la energía generada allá, los productos minerales, entre otros, también se podría recurrir a otros modos menos obvios (pero omnipresentes en la literatura y el cine de ficción) como el turismo.

  7. La Luna para todos! (mEOR1) algunas de las ideas más altruistas de todas, por lo menos desde mi punto de vista, serían las de hacer verdaderamente pública la exploración humana futura de la Luna. Es casí completamente seguro que por mucho tiempo, transportarse hasta nuestro satélite natural será sólo tarea para pocos. Como sucede ahora con la Antartida las primeras comunidades que habitaran la Luna estarán formadas por investigadores, científicos o emisiarios comerciales y políticos pero el resto de los seres humandos permaneceremos aquí esperando a que se realicen todos los sueños que contiene el documento de NASA. Aprovechando la instalación con el tiempo una adecuada infraestructura de comunicaciones Tierra-Luna (otra de las ideas incluidas en la lista) podría darse un acceso directo al gran público para que presenciará remotamente e incluso se viera envuelto en las actividades que se desarrollarían en la Luna. Así como hoy podemos ver lo que esta pasando justo ahora en la Plaza Roja en Moscú usando web cams instaladas estratégicamente allí y una conexión a Internet, podrían instalarse también dispositivos de registro en la Luna para que desde la Tierra, en escuelas, universidades o desde la casa los demás seres humanos pudieramos estar al tanto de lo que ocurre allí. Usando la misma infraestructura de comunicaciones seres humanos corrientes y otros no tan corrientes podrían incluso operar instrumentos u observar su entorno a voluntad desde la comodidad de nuestro planeta. Las transmisiones desde la Luna podrían usarse para inspirar a los futuros científicos, líderes y empresarios desde la más temprana edad y en la escuela para que mantuvieran el interés y alargaran el sustento de la actividad humana en la superficie de nuestro satélite.

  8. Más realities! (mEOR1.2) Cierro con esta que de nuevo corresponde a la interpretación personal que le doy a la idea mEOR1.2 del documento de NASA y que de alguna manera se relaciona con la idea del numeral anterior. Una de las cosas más dificiles de todas las empresas de exploración humana (a todos los niveles) es la convivencia extrema a la que estarían sometidos los humanos en comunidades y habitats particularmente cerrados! Mucho aprenderiamos desde la Tierra de lo bien que vivimos cuando podemos dejar de ver a nuestros compañeros de trabajo cada tarde para aislarnos en nuestros habitaculos personales y reencontrarnos con ellos al otro día. Este preciado bien tal vez solo lo valorariamos al ver a los pobres seres humanos que abriran el camino de la exploración lunar vivir en condiciones dificiles en un ambiente hostil rodeados durante meses de los mismos compañeros soportando sus peculiaridades y diferencias. Este, que yo he llamado, el “Reality Lunar” podría convertirse en una fuente muy interesante de enseñanzas sobre el comportamiento humano en ambientes extremos y podría ayudarnos a entender las cosas que hacen falta para que podamos abandonar nuestro planeta sin que nos matemos entre nosotros antes que otros agentes exógenos lo hagan.

Con todo y como dije al principio, este parece ser un excelente documento para convencer a muchos de que ir a la Luna de nuevo podría ser el comienzo de algo verdaderamente grande e importante para la humanidad. A mi me sigue pareciendo que lo único por lo que volveríamos a la Luna (al menos inicialmente) sería por el placer que para los seres humanos ha tenido y tendrá siempre la exploración (así sea un poco inútil) de lugares desconocidos y el impulso de hacerlo precisamente con los lugares más difíciles. Tal vez haya o no un futuro para la humanidad en el espacio pero de que habrá siempre seres humanos dispuestos a dejarlo todo y arriesgar su vida para sentir el gozo de “ser el primero en” o de sobrevivir la prueba que nunca antes otro ser humano ha superado, no me cabe la menor duda!


Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia


Imagenes:
Esta me parecio una curios imágen para ilustrar esta nota. Naturalmente no se trata de un montaje sino simplemente de unas huellas en la arena en una playa “muy terrestre.” Tomado de http://fabfrog.blog.ca/2007/01/


Para saber más:

Las fuentes originales:

domingo, 23 de septiembre de 2007

Un Googol de Imágenes

Como diría el gringo: “Google Rocks!” (Google es genial!). Esta es la única expresión que se me ocurre cuando pienso en esta maravillosa empresa de ingeniería que viene “invadiendo” Internet de unos años para acá (por mí que se la tomen completica diga lo que diga Micro$oft.) Recientemente a los astronómos y astrofísicos, como seguramente muchos saben y como decimos por aquí, Google “se nos metio al rancho!” (para nuestra suerte por cierto!) Me refiero al hecho de que Google Inc. ha hecho realidad el que para mí era (y creo para muchos aficionados a la astronomía y profesionales del mundo también) hasta hace muy poco un verdadero sueño: tener en nuestras pantallas a un “click & roll” (algunos movimientos simples del mouse) TODO EL CIELO y en una resolución y profundidad nunca antes imaginadas! Me refiero al lanzamiento hace poco menos de un mes (Agosto 22 de 2007) de la nueva versión de Google Earth (versión 4.2) que incluye lo que muchos han querido llamar (no oficialmente) el Google Sky. Si bien muchas reseñas se han escrito sobre la nueva herramienta (o se escribieron sobre ella entre el día del lanzamiento y más o menos 2 días después cuando ya nadie volvio a decir nada) no resistí escribir sobre mi propia visión de esta maravillosa ventana al cielo que Google ha abierto para todos. Espero que con ella quienes no han descargado todavía la nueva versión del programa (y nisiquiera la primera versión) se animen inmediatamente a hacerlo y para quienes lo hicieron y se sintieron un poco desilusionados o simplemente no les sorprendio en lo absoluto vuelvan y piensen un momento en lo que “Google Sky” acaba de comenzar!

El primer error que cometí cuando leí sobre la noticia (¿o fué alguien que me la comento en un pasillo?) fue buscar en el mismísmo buscador Google por el nombre del que para mí era el nuevo programa que producían los genios de esta compañía: “Google Sky”. Para mi sorpresa no había ningún vinculo a una página para descargar el programa aunque si muchos otros que apuntaban a los sitios de noticias más importantes del mundo y otros blogs muy leídos en nuestra disciplina, en los que se comentaba el lanzamiento del programa. Pero por ningún lado la palabra mágica: Download. Leyendo las reseñas descubrí la verdad del asunto: Google Sky no es un programa independiente, ni un sitio de mapas on-line como Google Mars o Google Moon (esta era mi impresión original!) sino tan solo una nueva característica del muy popular Google Earth. Lo de Google Sky es parece un nombre curioso tal vez inventado por algún representante de Google o por un periodista creativo. La clave entonces es no buscar deseperadamente el “nuevo” porgrama de Google sino descargar la versión más reciente (y gratuita... “I love Google”) de Google Earth (http://earth.google.com/download-earth.html)

El segundo error que cometí fue el pensar que los ingenieros de Google (que seguramente son también los empleados que viven más bueno en el mundo aunque la creatividad es un poco dolorosa y ellos tienen que estar innovando todo el tiempo como política de la compañía!) y el equipo de Astrónomos que los asesoraron harían lo que cualquier otro mortal: otro programa que simulara la posición en el cielo de las estrellas, cuerpos del sistema solar y una multitud de cuerpos de espacio profundo (cúmulos, nebulosas, galaxias) cuyas coordenadas están disponibles en catálogos disponibles públicamente. Digo otro más porque deben conocer la increiblemente variada oferta de programas que hacen lo mismo de muy diversas maneras; programas como Starry Night, Carte du Ciel, Sky Map, Stellarium y un "Googol" más de nombres que no vale la pena repetir. Yo acostumbro llamarlos “simuladores del cielo” pero le he escuchado a gente más autorizada hablar de ellos como “planetarios virtuales”. Para mi sorpresa “Google Sky” si bien tenía algo de ello iba un nivel más allá (tal vez el más alto nivel al que se pueda llegar): en lugar de representar la posición de las estrellas y otros objetos celestes usando pequeños puntos o manchas rodeadas de información, mostraba fotografías reales de cada rincón del cielo. “¿Cómo no pude imaginar que saldrían con esto?” me dije un minuto después de empezar a ver el programa. Esta es precisamente la idea detrás de Google Earth, Google Mars y Google Moon: permitirnos una mirada “cartográfica” de estos territorios usando como tema de fondo las imágenes mismas de los sitios que los componen!

Así es precisamente “Google Sky”: una colcha de retazos formada por la reunión de miles de imágenes REALES del cielo tomadas por los mejores telescopios del mundo y en algunos casos con una calidad y resolución espasmosa.

El tercer error que cometí en mi casi obligada exploración del programa (obligada porque se suponía que todos mis amigos, conocidos, estudiantes y familiares cercanos me preguntarían por el programa en los días sucesivos y debía entonces estar informado!) fue el de empezar a buscar las clásicas herramientas y opciones que ofrecen programas simuladores del cielo para una exploración simulada del mismo (¿cómo fijar la posición geográfica y la hora?, ¿cómo escoger los objetos que salen representados?, ¿cómo colocar una malla con las coordenadas celestes? entre otras) Una vez aceptado que Google Sky no es un simulador del en el sentido de poner puntos luminosos donde deberían haber estrellas sino colocar las imágenes mismas de esas estrellas, tiende uno a creer que el programa funciona igual que otras herramientas usadas en la astronomía de “patio” - solar, jardín, como quiera que se diga en otros paises de habla hispana. Seguro lo hará en el futuro, de esta gente yo esperaría siempre lo mejor, sin embargo para mí y como argumentaré en lo sucesivo no es necesario que Google Sky se comporte como un “simulador de patio”. Me percate entonces muy rapidamente que el programa no me estaba ofreciendo las mismas prestaciones que un simulador del cielo. Aunque la verdad la primera visión panorámica del firmamento que se presenta esta centrada en el “cenit”- el punto más alto del cielo – del sitio geográfico que esta en el centro de la pantalla en Google Earth cuando uno intercambia el modo geográfico por el modo astronómico.

Pero entonces ¿si no es un simulador del cielo, qué es Google Sky y por qué tanto escándalo? Para muchos (incluyendo bloggeros tan respetados como Phil Plait autor del sitio Bad Astronomy – un recomendado!) Google Sky en su estado actual es un amago muy incompleto de un simulador “fotorrealista” del cielo. Para mí Google Sky es el primer paso hacia la realización de un proyecto fabuloso que en la comunidad académica lleva gestándose por años y que esta ahora en las manos de CUALQUIERA: una herramienta que permita el acceso “transparente” a una fracción de la inmensa información en forma de imágenes de alta factura (la mayoría de calidad artística para satisfacer principalmente al gran público) que producen grandes observatorios y otros proyectos igualmente grandes pero con instrumentos más pequeños, alrededor del mundo cada año. Es la punta de un Iceberg que se viene solidificando desde hace algunos años y que se ha dado en llamar el “Observatorio Virtual”, claro la “punta” de acceso irrestringido, “bonita”, que no requiere de un doctorado en Astrofísica para usarla. Este es un regalo fantástico de los Astrofísicos a todos los seres humanos que quieran conocer de primera mano, exhaustivamente y a profundidad algunas de las escenas que ellos utilizan para entender como funcionan las cosas que hacen el Universo. Todo desde su computador, sentado en pantuflas en su casa, tomándose un café.

Si esta le parece una visión un poco aburrida del asunto dejeme decirle que Google Sky es también el telescopio que nunca tendrá. El “poliocular” (no binocular) más grande del mundo . El instrumento astronómico con más usuarios de todo el planeta. No me cree (o si me cree pero le parece que exageró) echele una mirada a esto: vaya a “buscar ubicación” y en la casilla de texto escriba: 17:47:13.7, -24:12:50.7 (para encontrar el sitio en el cielo situado en la Ascensión Recta (RA) 17h 47m 13.7s y en la declinación (Dec.) -24o 12' 50.7”. Usando el botón de acercarse (el botón de scroll del mouse es ideal para ello) vaya hasta que el programa no le permita acercarse más. La imágen que aparecerá ante usted será la que coloca en el recuadro interior de la composición al principio de esta nota. Tiene ante usted la “nebulosa del gusano de seda” una bonita y MUY DESCONOCIDA nebulosa planetaria (es decir los restos de una estrella de masa similar a la del Sol que al crecer pierde su envoltura convirtiéndose en una nube) registrada por el telescopio espacial Hubble en 1998. Pues bien la imágen de esta nebulosa, que se encuentra confundida entre millones de estrellas de una de las regiones más pobladas de la Vía Láctea, tiene en el cielo un tamaño de apenas 4 segundos de arco (1 segundo de arco es el tamaño aparente que tiene la mano de un Astronauta que asoma por una de las escotillas de la estación espacial internacional cuando es vista desde la Tierra!) Si quisieramos comprar un telescopio para ver este objeto como nos lo muestra Google Sky en la pantalla, necesitaríamos primero conseguir uno que nos diera al menos un aumento de unos 1000x (típicamente los telescopios de aficionados son capaces de producir hasta unos 400-500x) Con este poder de magnificación al intentar enfocarlo el más leve movimiento del telescopio (vibraciones producidas por la persona que lo opera, el viento etc.) haría que el objeto se saliera rápidamente del campo de visión. Esto sin contar con el hecho de que para ver la nebulosa completa la abertura mínima del telescopio debería ser de unas 4 pulgadas (10 centímetros) y para observar los detalles vistos en la misma foto se necesitaría un telescopio con más de 2 metros y medio de abertura. Adicionalmente la atmósfera debería estar en un estado de quietud casí absoluto (condiciones practicamente imposibles de conseguir incluso en una ciudad pequeña.) Ah! y sin contar con el hecho de que aún en el caso de reunidos los anteriores condicionantes ustede no vería ABSOLUTAMENTE nada por el ocular porque la cantidad de luz es tan pequeña que su ojo no logra acumular suficiente para producir una sensación visual. Normalmente se necesitaría usar fotografía de larga exposición para conseguir el resultado final.

Pues bien en Google Sky todo eso es posible conseguirlo en menos de 1 minuto! Y no sólo para este objeto sino también para más de los calculados en 200 millones de objetos que aparecen registrados por las fotografías utilizadas por el programa para producir este fabuloso collage!

Pero, de nuevo, ¿cuál es la diferencia entre tener Google Sky y descargarse unas bonitas fotografías del sitio en Internet del Hubble? ¿qué es lo novedoso? Lo nuevo aquí es la intarface, que permite de manera amigable y fácil acceder a esas imágenes teniendo además la posibilidad de localizarlas en el cielo; es la apertura en el acceso a esas mismas imágenes, muchas de las cuales erán publicas pero otro tanto (y no una fracción pequeña) estaban solo disponibles para profesionales; es la sensación fabulosa de manejar un telescopio virtual que le da a uno una mirada detallada de cualquier sitio del cielo sin moverse de la casa; es el poder didáctico de una herramienta que le permite a cualquier instructor o profesor de astronomía y astrofísica en el mundo dejar una huella visual en sus aprendices, permitir que entiendan la vastedad y complejidad del Universo y el modo en que esos 12 esteroradianes de cielo nos dan la única ventana directa para conocerlo.

Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia


Imagenes:
La imágen de presentación muestra la región del cielo donde se encuentra úbicada la nebulosa del gusano de seda (la imágen tiene una amplitud angular de 40 grados). El recuadro muestra la imágen de la nebulosa como es entregada por el programa, una imágen que tiene tan sólo algunos segundos de arco de extensión!

Las dos imágenes abajo muestran la ubicación de un sitio geográfico y el cielo mostrado cuando se hace el cambio al modo de cielo en Google Earth. La porción de cielo mostrada es la que se ve el día y la hora de uso del programa sobre la cabeza de los observadores en el sitio de la Tierra que se muestra.


Para saber más:


domingo, 26 de agosto de 2007

1000 galaxias por minuto!

Después de una prolongada interrupción y esperando que los pocos lectores que habían desarrollado algún habito para leer este blog, todavía estén por ahí esperando que se publique semanalmente una nota, regreso este fin de semana para contarles sobre una iniciativa que curiosamente esta relacionada con una idea que se me vino a la cabeza la semana pasada durante una conferencia de computación avanzada.

1,000 galaxias por minuto no es el ritmo al que las galaxias chocan en el Universo, ni el número de las que descubren los telescopios en Tierra en esa unidad de tiempo, mucho menos la velocidad a la que nacieron estos racimos estelares en el Universo jóven. Esta es la rata con la que las millones de imágenes de galaxias registradas por el Sloan Digital Sky Survey (SDSS) son analizadas y clasificadas por 85,000 cerebros humanos distribuidos por todo el mundo. ¿Sorprendente, no? Pero, ¿quiénes son esos privilegiados cerebros? no hay que ir muy lejos: usted puede ahora mismo convertirse en uno de ellos.

Me refiero a lo que científicos de la Universidad de Oxford y el Instituto John Hopkins han bautizado como el proyecto Galaxy Zoo, una ambiciosa y creativa iniciativa destinada a explotar el poder de computo de decenas de miles de cerebros alrededor del mundo, contenidos en el craneo de aficionados, profesionales, jóvenes, viejos, mujeres, hombres, cualquiera dispuesto a ceder parte de su tiempo y capacidad para resolver un inmenso problema de computo: clasificar de la manera más precisa posible el cerca de un millón de galaxias contenidas en los registros del SDSS.

Pero, ¿por qué utilizar seres humanos para realizar esta labor titániaca? ¿por qué no cederle la tarea a alguno de los supercomputadores más poderosos del mundo que podrían completarla inclusive en una fracción del tiempo? La razón básica es simple: el cerebro humano posee la capacidad de procesar información relativamente compleja de una forma espontánea y aparentemente no algorítmica (sin unas recetas determinadas o siguiendo procedimientos matemáticos establecidos) lo que le da el poder para realizar esta tarea de manera más precisa que un computador. Pero un sólo ser humano, e inclusive un grupo pequeño y altamente capacitado se vería en problemas para procesar la enorme pila de información que SDSS ha acumúlado sobre la forma de galaxias a todas las distancias a lo largo y ancho del cielo. ¿Para qué pagar un sueldo a 10 o 100 personas que se demoraran años analizando unos datos si podemos pedirle a decenas de miles de entusiastas de la astronomía a nivel mundial que desde su esquina en el planeta contribuyan con esta particular tarea? Esta es la idea detrás de Galaxy Zoo.

El modelo de este peculiar proyecto (aprovecho para agradecer a David Vasquez por hacerme saber de él hace unas semanas) tiene un especial parecido con el de la afamada iniciativa y red mundial SETI@Home (convertida ahora en uno de los proyectos de la plataforma de computo sobre internet BOINC). Como la mayoría de ustedes sabrán el proyecto “SETI en casa” busca aprovechar el poder de computo del que en su caso son mayoritariamente centenares de miles de computadoras personales conectadas a internet en practicamente todos los rincones del planeta, para realizar sofisticados análisis sobre las señales de radio capturadas por un par de grandes radiotelescopios en el mundo en el marco de la búsqueda por señales de una civilización extraterrestre. Este proyecto, que se lo podría llamar (tal vez sin el acuerdo de muchos académicos) el más puro ejemplo de computación ditribuida a escala mundial (Global Grid Computing, pure Grid, Intergrid) le ha dado paso de manera muy creativa al que se convierte en el primer ejemplo de una red de computo mundial que en lugar de utilizar computadoras de Silicio, se vale de las computadoras fisiológicas que miles de seres humanos llevan sobre sus cabezas! Como les decía al principio una idea como estas vino a mi cabeza durante una charla sobre computación Grid en la Conferencia Latinoamericana de Computación de Alto Rendimiento que se realizó la semana pasada (agosto 13 a 18) en la ciudad de Santa Marta, Colombia. Naturalmente en su momento para mí fue simplemente una inquietud curiosa que nisiquiera comenté con los participantes del evento y que consistía basicamente en pensar que si podíamos conectar miles de computadores en una inmensa red de computo que traspasara barreras institucionales, nacionales e internacionales, por qué no podríamos hacer lo mismo pero usando el cerebro de miles de personas que en últimas también es una máquina que hace cálculos pero que los realiza de una manera fundamentelmente diferente a los cerebros de Silicio en nuestros escritorios. Me complace muchísimo saber que finalmente los astronómos (que con los físicos han sido los jalonadores de los más importantes adelantos en computación en los últimos 50 años) hayan sido finalmente los primeros en explotar esta fantástica idea.

Pero en que consiste exactamente la tarea que resuelve este enorme “Grid de cerebros”. Las galaxias, que como ya he mencionado en otras ocasiones en el blog, son los ladrillos fundamentales del universo, adoptan formas específicas que son determinadas fundamentalmente por los procesos que dan lugar a su formación. A muy grandes rasgos la inmensa mayoría de las formas galácticas pueden clasificarse en 2 categorías básicas: galaxias espirales y galaxias elípticas. Ambos tipos de galaxias se sabe hoy por hoy surgen en procesos relativamente distintos y su abundancia o ausencia en una determinada región del Universo brinda interesantes pistas sobre los procesos de manufactura galáctica presentes allí. El reto es entonces determinar en el cerca de un millón (y creciendo) de imágenes de galaxias individuales acúmuladas por años por los telescopios del SSDS cuáles galaxias son de un tipo y cuáles de otro! Como ya había mencionado, si bien es posible encargar esta tarea a un computador que logra clasificar bien una galaxia si dispone de suficiente información (una imágen nitida, un fondo limpio, etc.) muchas imágenes son tan vagas y a veces complejas que la rata de equivocaciones es bastante alta. Pero los seres humanos (o nuestros cerebros para ser exactos) son capaces de descubrir sin mucho esfuerzo patrones, formas en una imágen sin necesidad de realizar complejos procedimientos de análisis y de cálculos matemáticos. Las mismas neuronas que usamos posiblemente para reconocer la cara de una persona que vimos solo un par de veces (un increiblemente complejo problema computacional!) podrían entrar en juego cuando a una persona se la coloca frente a una imagen galáctica para que la juzgue o clasifique. Mejor aún, nuestros circuitos crebrales, a diferencia de los circuitos electrónicos de los computadores, son reconfigurables y se modifican dinámicamente lo que nos da una capacidad sorprendente (para los estándares computacionales) de aprender y entrenarnos, de modo que nuestras habilidades se refinan con el tiempo haciendonos aún mejores para esas tareas específicas. Esta es fundamentalmente la razón por la que los creadores de Galaxy Zoo se inclinaron por los humanos en lugar de los supercomputadores para hacer su tarea.

Pero si algo caracteriza al cerebro humano es también su capacidad para equivocarse y aveces muy frecuentemente (“errar es humano!”). ¿Cómo podemos construir conocimiento científico a partir de resultados posiblemente con errores introducidos por la ignorancia o el cansancio de un cerebro que analiza una imágen astrofísica? Por suerte lo que buscan los astrofísicos es construir información “estadística” sobre la formación de las galaxias y la forma como el ambiente la afecta, de modo que algunos errores cometidos en el proceso de identificación seguramente no afectaran las conclusiones finales. Además de eso los diseñadores de Galaxy Zoo se aseguran que una misma imágen sea analizada por más de un observador y así contar con “la opinión” de más de un cerebro en cada caso, una estrategia también utilizada por SETI@Home donde la existencia de un pequeño error (aún uno cometido por un aparentemente infalible computador) puede ser la diferencia entre descrubrir a E.T. o el ruido de fondo de la Galaxia. A principios de este mes (Agosto 6 de 2007) el proyecto tenía más de 85,000 afiliados, analizando más de 60,000 imágenes de galaxias por hora (1,000 galaxias por minuto!) para un total de 12 millones de imágenes análizadas en poco más de 20 días desde la apertura del proyecto a mediados del mes de Julio de este año (2007).

Un pantallazo del sitio de Galaxy Zoo donde se muestran parte de las galaxias que yo personalmente he clasificado.

Aparte de todo esto hay una cosa que hace aún más romántico (dejenme decirlo así) este proyecto: cualquiera puede participar de él! Es más (me atrevo a decirlo) entre menos sepas de Astrofísica mejor! Los mismos creadores del proyecto reconocen que los astronómos no podrían realizar probablemente de manera tan efectiva el proceso de identificación de una galaxia cuya imágen no es tan clara debido a que al contar con mucha más información podrían buscar (y hasta inventar) detalles que un cerebro menos preparado no vería. Obviamente saber un poco de Astrofísica ayuda para entender la importancia de lo que se esta haciendo además de qué te permite reconocer que estas participando de un proyecto científico sin precedentes y que tus aportes serán usados probablemente para derivar resultados científicos.

Existe un único riesgo para quien desee participar en el proyecto Galaxy Zoo: volverse un adicto! Una vez se identifican las primeras manchas (a veces aburridas e informes) y empiezan a desfilar imagenes que retan tu capacidad para distinguir entre una galaxia elíptica y un disco espiral de canto, es díficil detenerse. Existen usuarios que reportan haber clasificado más de 50,000 galaxias en una semana y quien ostenta el record de clasificación va por las 152,000 galaxias en un poco más de un mes que lleva el proyecto. Las cosas se ponen más difíciles (especialmente para tus responsabilidades habituales que descuidas por estar frente al portal del proyecto!) cuando aparece (y no es tan raro) una verdadera diva, el cariñoso apodo que los usuarios de esta creciente comunidad dan a las galxias que exhiben una imágen espectacular!

Aún con todo esto estoy dispuesto a volverme un adicto de la clasificación galáctica. Peores vicios lo acosan a uno todos los días!

Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia

P.S. La única nota negativa de todo esto y como es costumbre la ponen los mal llamados “comunicadores científicos”. No se sabe quiénes son peores, si aquellos que al conocer esta curiosa noticia la pasan por alto porque no incluye ninguna de las palabras mágicas “agujero negro”, “stephen hawking”, “big-bang”, “vida extraterrestre”, etc. o aquellos que increiblemente tienen la sensibilidad para reconocer que en esto hay algo interesante pero que (como decimos en mi tierra) saben más de maternidad de gallinas. Para la muestra, dejenme transcribir para ustedes algunos apartes de una nota (la original referida a mi por David Vasquez) publicada en ABC.es (un periodico español relativamente importante): “Científicos de las universidades de Oxford y Portsmouth (Reino Unido) y Johns Hopkins (Estados Unidos) invitan a los internautas a clasificar la Vía Lactea mediante la observación de imágenes captadas por el telescopio Sloan Digital Sky Survey (en Nuevo México) con una resolución de 142 megapíxeles.”

Por donde comenzar a analizar las burradas de este parráfo que en lo único que parece atinar es en la ubicación de las instituciones lideres del proyecto. En primer lugar el Sloan Digital Sky Survey es un proyecto (el más ambicioso de su tipo) para levantar un completo mapa de la distribución de galaxias en 3 dimensiones, mediante el registrode millones de imágenes de practicamente todo el cielo. NO ES UN TELESCOPIO. En su primera fase el SDSS se ha valido de un telescopio especialmente diseñado ubicado en Apache Mount, Nuevo Mexico pero para la segunda fase que concluirá el año entrante otros instrumentos se han unido al programa. En segunda instancia y como ya habrán todos reconocido a partir del infortunado parráfo no se busca “clasificar la Vía Láctea” que como es bien sabido ya es una galaxia espiral con una moderada barra central, sino clasificar el casí un millón de galaxias observadas por el programa.

El texto continua más adelante afirmando: “A partir de las fotografías, deben distinguir cuáles son galaxias elípticas o espirales (y en qué sentido giran estas últimas).” En este punto el comunicador se equivoca en un aspecto más sútil que quizas es importante clarificar. Efectivamente además de distinguir si se trata de una galaxia espiral el observador debe indicar el sentido en el que se enrollan los brazos espirales, que sin embargo no es necesariamente el sentido en que las galaxias rotan, como lo señala el comunicador.

A pesar de estas confusiones se le concede a este medio de comunicación y al periodista, por hacer un esfuerzo para entender la iniciativa e intentar que la misma llegará al gran público.


Imagen: Tomada de http://www.astro.princeton.edu/~rhl/PrettyPictures

Para saber más:


sábado, 28 de julio de 2007

Hijos del Principio de Incertidumbre

Hace poco mientras ofrecia una conferencia en la Universidad de Antioquia sobre la Radiación Cósmica de Fondo (Ecos del Big-Bang) vino a mi cabeza una idea, una conexión entre cosas que aunque nos parezcan absolutamente ajenas unas de otras tienen una profunda relación en la historia del Universo: el principio de incertidumbre y la formación de las galaxias. Como todo lo que pasa por mi cabeza en medio de una conferencia no se queda allí (aunque debería para que no salieran por mi boca un montón de cosas a veces irrelevantes y personales que no debería decir ante un auditorio) esta idea se convirtió en una frase que quedo resonando en mi cabeza aún hasta ahora: somos hijos (literalmente) del principio de incertidumbre.

Quienes estén suficientemente informados sobre algunos de los pormenores del desarrollo temprano del Universo (por lo menos como nos lo cuenta el modelo cosmológico aceptado – Big-Bang caliente + inflación) entenderan inmediatamente donde se encuentra la conexión señalada o porque le atribuyo a ese principio central de la teoría cuántica la paternidad de todo lo que nos rodea en el mundo inmediato. Para quienes no esten suficientemente informados quiero contarles aquí de donde proviene esta especial afirmación, pero también porque es en si misma tan espacial como para dedicarle una nota en este blog.

¿Cómo comenzar esta historia? ¿de atrás hacia adelante? o ¿del presente hacia el pasado? Veamoslo en esta última dirección. ¿De dónde salio el planeta en el que vivimos? La Tierra es (cosas más, cosas menos) un amasijo de materiales sólidos formados principalmente por elementos pesados (más pesados que el Carbono) que se creo por la coalescencia de fragmentos rocosos (planetesimales) hace más o menos 4,600 millones de años (más o menos 100 millones de años). Esos fragmentos, las piezas del lego que armaron nuestro planeta, surgieron originalmente por la aglomeración inicial de granos de polvo que flotaban libremente en la nube en la que se co-creo nuestro Sol. Los granos de polvo presentes en la nube de la que se formo el sistema solar, la materia prima de la formación de los planetas, son estructuras microscópicas formadas por el apilamiento de átomos de Silicio o Carbono enriquecidos en algunos casos con diminutos cristales de hielo. Esos granos se formaron en las atmósferas de estrellas envejecidas y gigantes que precedieron al Sol y en las que se dan las condiciones de densidad y temperatura apropiadas para que se produzcan esas asociaciones.

Hasta este punto podemos decir entonces que somos descendientes directos o que fuimos formados a partir de materiales pesados suspendidos en las atmósferas de estrellas gigantes que precedieron el Sol. Pero esos mismos granos de polvo no se habrían concentrado para formar planetas si no fuera porque el mismo proceso que formo las estrellas que precedieron al Sol, tuvo lugar también por estos lados.

Con todo, nuestro nacimiento es la conjunción de unas condiciones químicas apropiadas sumadas a la ocurrencia del fenómeno de colapso que sufren “espontaneamente” nubes de gas y polvo que flotan libremente en el disco de nuestra galaxia. Pero ese colapso espontáneo no es gratuito. Una bola de materia inmensa que flota en el espacio interestelar no se viene abajo por obra y gracia del espiritú santo (como decimos por aquí). Es más, los gases tienen una tendencia natural a dispersarse de modo que el colapso debe ser forzado por alguna condición normalmente externa. En nuestra Galaxia y en casí todas las demás galaxias esa condición se produce porque las nubes no estan aisladas. De vez en cuando una nube tranquila puede acercarse a una región de reunión de otras nubes y de estrellas y sufrir un efecto sútil de aplastamiento que conduce al colapso y a la formación posterior en su seno de muchas estrellas nuevas. En otros casos la explosión de una estrella cercana puede ser también el factor desencadenante de este acto creativo que produce al final bichos como nosotros.

Pero todo este milagro no sería posible sin que la materia bariónica (o sea átomos) en el Universo (ya pensado a muy gran escala) no hubiera encontrado la oportunidad inicial de reunirse en esos grumos atareados de formación estelar que llamamos galaxias. Todos estamos acostumbrados a pensar en que el Universo esta lleno de estos “Universos Isla” por algún tipo de necesidad cósmica. Si mañana crearamos un Universo nuevo ¿quién podría pensar en que no incluyera las susodichas galaxias, los ladrillos del Universo? Pues bien la cosa no es realmente tan fácil como lo saben los astrofísicos desde hace ya varias decadas. La existencia de esas concentraciones de materia bariónica donde finalmente las estrellas y los planetas nacen es realmente un milagro cósmico producto del principio de incertidumbre. Pero no nos adelantemos tanto al final de la historia.

Cuando se hace un exámen arquitectónico general del Universo, es decir se estudia la distribución de materia a muy gran escala (no a la escala de nuestra galaxia y ni siquiera a la escala de la distribución de galaxias vecinas) se descubre un hecho muy especial sobre su arquitectura: la materia y energía del cosmos estan regadas de forma más o menos igual por todas partes. La observación de la radiación cósmica de fondo, los ecos de los “juegos artificiales” de la creación, confirmó desde los años 60 este hecho. El Universo parece haber sido creado con una casí absoluta perfección. La materia puesta en su lugar sin preferencias por unos sitios sobre otros. A este hecho intuido ya desde tiempos históricos se lo denomina el principio cosmológico y se encuentra bien afianzado en las bases mismas de la cosmología moderna. Con un solo problema: ¿cómo puede un Universo perfectamente homogéneo parir galaxias? y en consecuencia ¿cómo podemos existir en un Universo tan “liso”? (sin mencionar otro par de inconvenientes que no viene al caso comentar.) He ahí el quid del asunto.

El problema descrito no es para nada nuevo en la cosmología y fue practicamente resuelto desde principio de la decada de los años 80. Si para usted es totalmente nuevo es porque lo único que nos esta llegando de esa década son videos trasnochados que pasan por VH1. ¿Cuál es la solución a este problema? ¿cómo pueden caber las galaxias en un Universo completamente homogéneo? La solución tiene un nombre sencillo y sonoro: Inflación. La inflación es un fenómeno que fue descrito por primera vez a principios de los 80s por Alan Guth y desarrollado posteriormente por Andrei Linde, Andreas Albrecht y Paul Steinhardt. El fenómeno explica (entre muchas otras cosas) que todo lo que vemos en el Universo observable (del que nos ha alcanzado a llegar luz en los 13,700 millones de años de vida que tiene) proviene en principio de una región submicroscópica de cosmos recien nacido, una región más pequeña que un átomo que durante una fracción miserable de segundo se expandio tanto que alcanzo dimensiones macroscópicas hasta hacerse “visible” y astronómicamente relevante. No hay que confundir la Inflación con la expansión del Universo. Esta última es un fenómeno que ocurre de forma tranquila desde que las más tempranas etapas del Universo y creemos continuara indefinidamente. La inflación fue una etapa de expansión increiblemente rapida (1061 es decir 10 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 veces más rápida que la expansión normal) que tuvo lugar por un tiempo absurdamente corto (10-36 ó 0,000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 0001 segundos) en la infancia más temprana del Universo. La “violencia” de la expansión fue tan grande que el Big-Bang (el momento mismo de la aparición del Universo) quedo completamente opacado por este fenómeno (yo personalmente me inclino a pensar que la inflación marco el inicio mismo del Universo). La fuerza brutal responsable de este fenómeno la produjo una forma exótica de materia-energía que llenaba el cosmos durante el proceso y que producía por sus propiedades particulares un efecto repulsivo responsable finalmente del resultado observado. Al inflarse el Universo la materia y energía contenida en esos “campos exóticos” fue convirtiéndose rápidamente en formas más inocuas de materia-energía, las mismas que posteriormente formaron toda la materia que conocemos y que hace nuestro mundo. La inflación se detuvo finalmente cuando los campos responsables se extinguieron definitivamente dejando un Universo estirado y lleno de materia y luz.

Pero, además de proveer la materia prima con la que se formarón los objetos astrofísicos miles de millones de años después, ¿cómo es que la inflación explica la formación de grumos densos como las galaxias? Si la energía contenida en el Universo preinflacionario fuera completamente lisa (igualmente distribuida por el espacio) no habría manera de explicar la formación de las galaxias. Sin embargo a escala submicroscópica, que es precisamente la escala de las regiones que se inflaron hasta formar regiones de tamaño astronómico, no es posible tener una distribución lisa de energía. ¿Por qué? por el PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE. El fin de nuestro camino.

Según la teoría cuántica (que es la colección de principios y leyes físicas que se sabe describen correctamente el mundo submicroscópico) las propiedades físicas de las cosas muy pequeñas no están establecidas de forma absoluta. Tomemos el caso de un electrón en un átomo. Según los preceptos de la teoría cuántica esta entidad física en la que todos pensamos como una pelótica diminuta e invisible, pero pelótica al fin y al cabo, esta lejos de ser lo que creemos. Propiedades como la posición, la velocidad o la energía, que para cuerpos grandes como una bola de billar son cantidades bien definidas, no están tan bien definidas para cuerpos microscópicos. La posición de un electrón por ejemplo es una cantidad que solo tiene sentido en ciertas condiciones. Por ejemplo su detección en una pantalla de televisor. Pero no tiene sentido en otras, por ejemplo cuando se mueve alrededor de un átomo la posición de un electrón es una cantidad incierta. Podría decirse que el electrón esta en todas partes y en ninguna al mismo tiempo. En el contexto de estas extrañas afirmaciones surge el principio de incertidumbre. Este principio (el papá de todos nosotros, no se les olvide!) establece que cuando una propiedad de un sistema microscópico queda expuesta o es bien definida, entonces otra propiedad se vuelve oscura e incierta. Es como si saber algo de un sistema microscopico fuera incompatible con saber otras cosas. Con todo resulta imposible saberlo todo sobre un cuerpo submicroscópico en un instante dado. El universo a esta escala es incierto y extraño.

Una consecuencia interesante (y verdaderamente a lugar en esta nota) del principio de incertidumbre es que la energía de un sistema microscópico (que para un sistema mayor es constante) puede fluctuar rápidamente sin que ello implique una violación del muy fundamental principio de conservación de la energía. La energía puede súbitamente ser mayor o menor siempre y cuando vuelva a su nivel normal en un tiempo muy corto. Es como si por concentrarse en ver que hora es exactamente, “dios” no se diera cuenta de cuánta energía hay realmente, y cuando vuelve su atención sobre el nivel de energía pierde su idea exacta de la hora que es: una incertidumbre mayor en la energía corresponde a una incertidumbre menor en el tiempo. Lea otra vez los dos parrafos anteriores.

Volvamos a la inflación: la región submicroscópica de la que surgio nuestro Universo estaba entonces llena allí y allá de fluctuaciones “cuánticas” de la energía que aparecían y desaparecían en tiempos increiblemente cortos. Esa energía se materializaba en esos cortísimos instantes en partículas del exótico campo inflacionario que desaparecían antes que dios se diera cuenta de los colados. Pero llego la inflación y muchas de esas fluctuaciones no tuvieron tiempo de desaparecer antes de ser amplificadas poderosamente hasta alcanzar niveles macroscópicos. Con ello lo que era un fenómeno eminentemente cuántico y propio del mundo submicroscópico adopto una realidad “astronómica”. Es como si el Universo hubiera sido hecho de una seda muy fina y extremadamente lisa pero que en un momento fue estirada a tal punto que sus defectos microscópicos, las fibras antes invisibles se hicieran visibles!

La materia que surgió a posteriori alrededor de esos lugares levemente más energéticos o más densos, formo las que al final se convirtieron en las semillas en las que terminaron acumulandose los bariones formando después de miles de millones de años las galaxias en las que habitamos.

¿Entonces? No sé ustede, pero yo después de esa conferencia, y de la fluctuación mental que me llevo a conectar mi nacimiento con el principio de incertidumbre respecto más a Werner Heisenberg.

Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia

Imagen: http://www.astronomy.com/asy/objects/images/redshift_sereis13_6_700.jpg
Una colección de imágenes sintéticas producidas apartir de los resultados de la Millenium Simulation, el proyecto más ambicioso de simulación del Universo más ambicioso de todos los tiempos. Se observa el desarrollo de las galaxias en el seno de las semillas que nacieron con la inflación.

Para saber más:

Las fuentes originales:

sábado, 14 de julio de 2007

Leyendo bajo la luz de la materia oscura

Después de esperar por meses por fin recibí otros dos números de Scientific American, mi revista de actualidad científica favorita (recomendada!) y el único medio impreso que verdaderamente me gusta leer. Al principio la revista me llegaba mes a mes hasta Medellín sin falta pero súbitamente la regla dejo de cumplirse a principios de este año. Esto me ha sometido a un prolongado período de abstinencia impresa en el que de vez en cuando me he visto obligado a leer otros medios impresos aún en contra de mi voluntad! (leáse TV y novelas, Jet Set, entre otras) Parece exagerado pero es que leer a Scientific American es delicioso. No sólo es entretenido porque puedes encontrar en ella temas que van desde el funcionamiento de un tostador hasta nuevas teorías sobre el origen del cancer sino también por qué es muy satisfactorio saber que lo que estas leyendo lo escriben expertos mundiales y no periodistas! Una gran diferencia que se nota desde el primer párrafo de los artículos.

No paso mucho tiempo después de que abriera el número de abril hasta encontrarme el primer artículo de Cosmología (una nota de una página en la sección de News Scan), un tópico que por su actualidad, interés y atractivo público es casí obligado mes a mes en la revista. En un parráfo al margen de la nota aparecía la siguiente frase “Deep in the core of the galaxy, you might literally be able to read by the light of dark matter [...]” (En lo profundo del centro de la Galaxia uno podría ser capaz de leer con la luz de la materia oscura). Una frase maravillosa, que como muchas frases escritas por buenos divulgadores científicos, resume en pocas palabras las que son ideas recientes sobre formas novedosas en las que la materia oscura podría dar a “luz” (literalmente!) radiación electromagnética. ¿Parece contradictorio no? Tantos esfuerzos por clarificar la definitoria propiedad de la materia oscura de no emitir ningún tipo de radiación por carecer de propiedades electromagnéticas (ver Mitos y Verdades sobre una Oscura Relaidad) como para que nos salgan ahora con que después de todo esta forma abundante de materia si puede “brillar”.

Pero un momento, no hay que apresurarse tampoco. La materia oscura, en su mas abundante forma de partículas masivas debilmente interactuantes (WIMPs), no ha dejado de ser considerada una forma de materia carente de propiedades electromagnéticas y completamente incapaz de producir o perturbar campos electromagnéticos. Las nuevas ideas (que realmente no son tan nuevas y han estado entre los expertos desde hace un par de años) proponen que la materia oscura podría producir radiación de formas indirectas pero consumiendo en el proceso su propia energía.

Dos son las formas posibles en las que la energía de la materia oscura podría ser transmutada naturalmente en algunos escenarios en energía radiante. El primero es uno bastante natural y común a casí todas las partículas en el Universo: la aniquilación de partículas y antipartículas. Toda la materia oscura que contiene nuestro Universo fue formada en las muy tempranas etapas de su historia. En aquellos tiempos la formación de partículas de materia oscura como también la formación de partículas convencionales (materia bariónica) se conseguia convirtiendo formas de energía “pura” (como la misma radiación electromagnética y otras formas de energía más exóticas) en partículas. Pero es normal que en los procesos de creación de partículas a partir de energía la naturaleza cree todo tipo de bichos pero en pares: cada vez que en el Universo temprano nació un electrón, nació con él también un hermano gemelo casí identico pero con una carga eléctrica (y otras propiedades más sutiles) completamente opuesta. Este “antielectrón” (llamado por los físicos positrón) nace porque la naturaleza que es muy sabia sabe que al crear un electrón le agrega una carga electríca al mundo que antes no existía. Pero si al mismo tiempo crea otra carga pero de signo contrario todos estaremos deacuerdo en que de forma neta no se agrego más electricidad al Universo. Pues bien, pares partícula antipartícula de todas las formas materiales fueron creadas en esas candentes etapas del Universo, incluyendo un número inimaginable de pares gemelos de WIMPs. Pero los gemelos (como la mayoría de los hermanos) no se llevan muy bien. Cada vez que una partícula “ve de frente” a su respectiva antipartícula una pelea intestina se desata y en menos de lo que tardan en crearse desaperecen definitivamente dejando detrás formas de energía diferentes. Este proceso que se conoce como aniquilación de pares ocurre por ejemplo de forma permanente en el centro del Sol donde positrones son creados en los procesos de fusión nuclear y luego aniquilados con electrones allí mismo donde se crearon (una fracción no pequeña de la energía que recibimos del Sol proviene de esa aniquilación!) La aniquilación de electrones y positrones, protones y antiprotones, quarks y antiquarks en las primeras fracciones de segundos del Universo es responsable de que todo el cosmos este lleno de esa luz que llamamos radiación cósmica de fondo.

Bueno, pero ¿dónde entra la antimateria y la lectura de una novela bajo la luz que ella emite? Por su increiblemente débil interacción muchas antipartículas de materia oscura (anti WIMPS) no han encontrado en todo lo que lleva de vida el Universo a otras partículas gémelas. El Universo estaría lleno de un mar de partículas y antipartículas de materia oscura, una dimensión de esta realidad que muchos posiblemente no habían considerado todavía. Pues bien, en algunos lugares del Universo, la gravedad (que actua por igual sobre la materia oscura y la bariónica) podría sacar de ese aislacionismo a las antiparticulas y partículas de materia oscura y ponerlas en contacto con el consecuente chispazo! La idea no es naturalmente nueva (aunque repito para muchos de nosotros no es muy natural llegar hasta ella). Lo novedoso de ella es que los efectos de esa aniquilación en ciertos sistemas astrofísicos podrían conducir a la producción de un exceso de luz que por otros medios no sería posible producir. Esto es precisamente lo que han propuesto y calculado Igor Moskalenko y Lawrence Wai de la Universidad de Stanford y del Stanford Linear Accelerator Center. Moskalenko y Wai nos invitan a pensar en el siguiente escenario: ¿Dónde podría la gravedad lograr en mayor medida el milagro de reunir a los WIMPs gemelos que desde el Big Bang no se ven? Distintos lugares en el Universo se ofrecen como sitios de encuentro. El más seguro de ellos es el corazón mismo de las galaxias. Muy adentro del abultamiento central de las galaxias de disco como la nuestra, la densidad de materia oscura es mayor que en el resto del Universo. Precisamente la materia bariónica que forma las estrellas y gases que configuran la galaxias se ha concentrado en esos lugares por el efecto atractivo de la gravedad de la materia oscura que supera en más de 4 veces la masa de la primera. Los procesos particulares que inducen la concentración de la materia bariónica en estos sistemas y que forman estrellas, planetas y agujeros negros supermasivos podrían contribuir aún más a concentrar la materia oscura en los centros galácticos. Aquellos lugares serían entonces testigos del encuentro “frecuente” (bueno ni tan frecuente porque la interacción entre WIMPs sigue siendo más débil que las de cualquier otra partícula) de WIMPs y anti WIMPS.

Aún en esas densas regiones de las galaxias habrían sitios aún más privilegiados para el encuentro: el interior de las estrellas! Esta que no es una idea muy nueva (realmente se le ocurrió a un par de astrofísicos cuando Michael Jackson todavía era negro por allá en 1989!) es bastante natural. Si en un lugar con una densidad muy alta de WIMPs se coloca un cuerpo muy denso (la estrella) las interacciones de los núcleos atómicos en la estrella con los WIMPs reducen la velocidad de algunos de ellos y estos empiezan a acumularse en el interior de la estrella. Según los cálculos de Moskalenko y Wai en la región muy densa cerca al centro galáctico, enanas blancas (que son también mucho más densas que estrellas normales) “capturarían” por ese mismo proceso WIMPs y anti WIMPs que empezarían a aniquilarse liberando en el denso interior de la enana su energía. Estas afortunadas enanas hace mucho tiempo extintas (recordemos que las enanas blancas son el residuo inerte del núcleo de una estrella liviana) empezarían a calentarse alcanzando su superficie una temperatura superior a los 100,000 grados y brillando poderosamente (al menos para el estándar de todas las enanas blancas). Una cosa muy curiosa en todo esto es que estas “quemadoras de WIMPs” como se ha dado en llamar a los objetos astrofísicos que sufrieran este tipo de procesos, brillarían practicamente por toda la eternidad consumiendo muy lentamente la materia oscura del bulbo galáctico que es prácticamente inagotable.

¿Pero es esta historia, que aunque parece muy creible, verdadera? No hay que olvidar nunca que de esto se trata la ciencia: propone y comprueba. En uno de sus últimos artículos los autores de esta idea han puesto de relieve las que podrían ser las primeras evidencias que apoyarían al menos uno de los aspectos de esta curiosa predicción. Observaciones hechas en el denominado Sloan Digital Sky Survey (un programa de observación sistemática y exhaustiva de todo el cielo) han revelado la presencia de un número de enanas blancas muy calientes (temperaturas mayores a 100,000 grados) cerca al centro de la Galaxia. Muchas de ellas podrian ser las “antorchas” alimentadas con combustible de WIMPs que Moskalenko y Wai han predicho.

De este modo (y parece haber otros modos también) la materia oscura no sería tan “oscura” como la pintan y en cambio podría ser el origen de la luz de algunos objetos astrofísicos atrapados en las regiones más densas de los centro galácticos.

Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia


Imagen: http://astronomy.swin.edu.au/~agraham/pictures/SMBH-2003b.jpg

Para saber más:

  • www.sciam.com
    El sitio de Scientific American.

  • http://www.sdss.org/
    Para los mas curiosos este es el sitio del Sloan Digital Sky Survey, uno de los más grandes programas de exploración y catalogación de las propiedades de los objetos del Universo.

Las fuentes originales:

lunes, 2 de julio de 2007

Agujeros Negros: ¿ser o no ser?

Después de algunas semanas de publicar notas sobre temas un poco bizarros es para mi siempre un placer volver sobre la Astrofísica y su siempre activa actualidad. Esta semana le llegó el turno a los Agujeros Negros (¿no dizque no iba a hablar más de temas bizarros?) y de la posibilidad de que estas entidades físicas cuya existencia ha sido larga e intensamente debatida además de desesperadamente buscadas a través de la observación, sencillamente no existan.

Hace un par de días recibí de un amigo, Alvaro Cano, una nota que él encontró en el boletín de noticias que publica la revista Science (http://sciencenow.sciencemag.org). No se exactamente cuál fue la motivación que llevó a Alvaro a ponerme en contacto con esa interesante nota (que en breve comentaré) pero supongo que fue porque de nuevo proviene del equipo del Doctor Lawrence M. Krauss, aquel carismático cosmólogo autor (con sus colaboradores) de algunos de los más originales trabajos en cosmología, astrofísica y física teórica y sobre uno de los cuales publicamos hace un par de semanas una nota en este blog (El Universo Futuro: ¿ignorante o esteril?).

Las nuevas ideas que publica el profesor Krauss y sus colaboradores, como siempre, son sorprendentes (aunque muy discutidas todavía en la comunidad científica): los agujeros negros podrían sencillamente no existir. O por lo menos no todos los que creemos (se salvarían los agujeros negros microscópicos que se hipotetiza podrían haberse formado en las primeras etapas del Universo.)

La razón para esta afirmación se resume fácilmente (mucho más difícil me será explicarlo): durante el proceso de colapso sin freno que sufre la materia que formará el agujero negro (por ejemplo el núcleo de una estrella en colapso), la masa-energía de esa materia literalmente se “evaporaría” antes de atravesar el denominado “horizonte de eventos” , el límite dentro del cuál ya no hay reversa y que define la naturaleza misma del agujero. La materia encontraría entonces una manera de escapar antes de ser sepultada y el agujero negro nunca se formaría.

Esta es la increíble conclusión a la que llegan Tanmay Vachaspati, Dejan Stojkovic y Lawrence M. Krauss en un artículo escrito originalmente en septiembre de 2006 y recientemente aceptado para publicación en Physical Review D. ¿Cómo lo logran?: (como decimos por estos lados) con mucho cuidado!

La primera consideración que hacen los autores de este original trabajo es la de describir el colapso colocándose en los pantalones de un observador que esta muy lejos del objeto (que llamaremos aquí el observador A por su posición “Apática” frente al fenómeno). Esta es una posición bastante apropiada porque es precisamente la que tendrían TODOS los observadores con una capacidad para comunicarle algo a los demás (si estas muy cerca al agujero negro entonces puede que los cables de noticias que envíes a tus compañeros en la Tierra nunca lleguen!). ¿Qué hay de novedoso en esto? Normalmente la formación de un agujero negro o el destino de la materia que cae “dentro” de él se hace desde la perspectiva de un observador que cae libremente hacia el agujero (observador que denotaremos aquí S de “Suicida”). El problema es que lo que perciben esos dos observadores es fundamentalmente diferente de acuerdo a los preceptos de la Teoría de la Relatividad. El observador S (pobrecito!), además de experimentar un efecto de marea aplastante, cae sin mayores inconvenientes hacia el agujero negro e incluso cuando atraviesa la temible barrera de no retorno del horizonte de eventos no siente absolutamente nada. Sus relojes cronometran un tiempo finito (muy corto realmente) entre el momento en que se lanza al agujero y el instante final en el que perece en la “singularidad” central. El observador A percibiría la muerte de su colega de una manera muy diferente. Al acercarse al horizonte de eventos el reloj del suicida (según la percepción del observador A) se aletargaría y sus “tics” se harían cada vez menos frecuentes un efecto que es conocido como dilatación del tiempo gravitacional. Entre más cerca se encuentra el suicida del horizonte de eventos más lento funcionaría su reloj (según lo percibe el observador A). Teóricamente en el horizonte de eventos mismo los relojes del suicida y el suicida mismo se detendrían para siempre. De esa manera para el observador lejano el suicida caería como en cámara lenta hacia el horizonte de eventos y desde su punto de vista nunca atravesaría esa barrera. Pero lo mismo que le pasa al observador suicida le pasa a toda la materia que se precipita en el agujero negro. Desde un punto de vista exterior y muy lejano todas las cosas que caen o alguna vez han caído en el agujero se verán congeladas en el acto a muy poca distancia sobre el horizonte de eventos. Pero este que algunos llaman el “efecto membrana” no es novedoso para quienes estudian estos curiosos sistemas astrofísicos. De cualquier modo, muy a pesar de lo que percibamos en el exterior, en la “realidad” todos los cuerpos lanzados al agujero negro habrán efectivamente traspasado la barrera del horizonte y se habrán perdido para siempre en su interior.

La novedad descubierta por Krauss et al. es que en ese proceso de muy lenta caída hacia el agujero, la materia podría empezar a radiar naturalmente su masa-energía antes de acercarse a una distancia peligrosa del horizonte de eventos. Es como si desde un automóvil que descendiera sin control por una ladera hacia un desfiladero sus ocupantes empezaran a lanzar el contenido del automóvil hacia fuera para salvar esas cosas del inevitable destino. Para algunos sin embargo esto no es nuevo. Es bien sabido que antes de caer a un agujero negro la materia (que puede ser una estrella que paso peligrosamente cerca y fue destruida o la envoltura de una compañera gigante) “chilla” sin control antes de ser engullida definitivamente. Al caer es aplastada y calentada y emite abundante luz que puede ser detectada desde la lejanía. Esta es precisamente la manera como los Astrofísicos creen tener ahora evidencia de la existencia de estos objetos astrofísicos. Sin embargo la radiación a la que se refiere el trabajo de Krauss es de otro tipo. Esta relacionada con el tipo de radiación que Hawking habría predicho se produciría en el vacío circundante al agujero negro. Esta radiación denominada radiación de Hawking (todavía no observada) podría hacer a los agujeros negros criaturas mortales: según Hawking después de muchos eones un agujero negro terminaría emitiendo tanta radiación desde el vacío circundante que su masa-energía se reduciría a prácticamente nada. Se dice que los agujeros negros se evaporan.

Pero en el trabajo de Krauss et al. la radiación “erosiva” sería emitida incluso antes de que se formará el agujero negro. Con esto no habría chance de que la materia en colapso “armara” un objeto de este tipo. El proceso de pre evaporación emitiendo radiación pre-Hawking, como la han llamado los autores, ocurriría en un tiempo finito (no calculado en su trabajo) y haría por tanto inviable la existencia de los agujeros negros. Bueno, excepto aquellos que se formaran por razones distintas al colapso gravitacional que como las brujas nadie cree en ellos, pero que existen, existen!

Con todo esto la naturaleza parecería estar dotada de los mecanismos para que no existieran rarezas como los agujeros negros que tragan información sin control y la hacen desaparecer definitivamente. Usando la misma terminología que los expertos en la materia usan, existe algo así como una “censura cósmica” para que nazcan objetos tan bizarros como ellos


Jorge Zuluaga
Medellín – Colombia


P.S. Como todo en la ciencia, el trabajo de Krauss et al. es apenas el principio del que será seguramente un debate muy interesante (otro más!) sobre la formación y existencia de los agujeros negros. Siendo la filosofía de este blog la de no repetir los innumerables errores de la (pseudo) prensa científica criolla, el autor de estas líneas reconoce que lo escrito tiene un carácter eminentemente temporal, aunque no deja de ser interesante que estando lejos del quehacer de los teóricos, podamos conocer su juego parcial. Una recomendación final: lean el artículo original, aunque sea el resumen, la introducción y las conclusiones. De nuevo es mucho mejor recibir la información de primera mano que hacerla por terceros (léase el que escribe estas líneas)

Imagen: De la página de Joshua Edward Barnes http://www.ifa.hawaii.edu/~barnes/ast110_06/bhaq/Black_Hole_Milkyway.jpg

Para saber más:

La fuente original:


miércoles, 27 de junio de 2007

OVNI: Objetos Voladores Neciamente Identificados

El pasado 24 de Junio se celebró el día mundial de la investigación Ufológica (International UFO Research Day). Una extraña efeméride de una aún más extraña disciplina intelectual que se encarga de estudiar los que por definición son eventos que de ser investigados a fondo dejarían de ser lo que son: "no identificados". Esta sencilla paradoja, que todos los que se hayan detenido a pensar habrán reconocido inmediatamente, es sólo la punta de un enorme Iceberg de inconsistencias y defectos racionales de una disciplina extremadamente atractiva para casi todo el mundo pero que no soporta el más mínimo y desapasionado análisis.

Sin querer entrar a negar las que seguramente son numerosas e innegables experiencias de un variado y multitudinario grupo de individuos alrededor del mundo que desde un 24 de Junio de 1947 (¿o antes?) vienen registrando la observación de lo que a su parecer son objetos voladores (si) identificados, quiero invitarlos a todos para que revisemos, uniéndonos a la efeméride y en lo posible sin apasionamientos, algunos cuestionamientos elementales sobre aspectos centrales de la "investigación" ufológica (que viene de UFO el acronimo en inglés Unknown Flying Object). Sin ser un experto en el asunto naturalmente (tampoco sabría como serlo!) voy a revisar algunos de los elementos comunes del fenómeno OVNI que a mi personalmente no me "cuadran" y que más bien van descuadrando algunas conclusiones básicas bien reconocidas, hasta por los no expertos y muy publicitadas en medios de comunicación, libros, revistas, panfletos, etc. Como toda lista (dejenme hacer siempre la advertencia) esta no es una relación completa de las inconsistencias que muchos de los que nos hemos abstenido de seguir muy de cerca los resultados de la "investigación" ufológica, reconoceríamos como evidentes y que todos los que estan metidos en el paseo parecen sostener sin mucha reflexión.

¿Por qué se llaman Objetos Voladores No Identificados (OVNI) si la conclusión (o más bien la hipótesis) es que se trata de vehículos tripulados por seres inteligentes extraterrestres? Esta ha sido siempre para mí la pregunta más obvia sobre el fenómeno UFO. "No Identificado" (Unknown) parece ser un calificativo bastante claro, no importa el idioma en el que se lo exprese. Existen plantas "no identificadas", minerales "no identificados", cuerpos astrofísicos "no identificados" que por razones obvias son el objeto de la investigación científica. El objetivo precisamente de esta última es el clasificarlos, entender su origen o buscar otros objetos parecidos. Pero los OVNIs se resisten. En primer lugar antes de que un evento de este tipo sea reportado como un verdadero fenómeno natural "no identificado" la mayoría de los individuos que perciben o registran estos fenómenos los clasifican inmediatamente en la más bizarra categoría: naves extraterrestres. De nada sirve ponerle en la mesa a un investigador ufólogico o a un testigo (creyente), posibles explicaciones (más "naturales") basadas en la climatología, la astronomía, la neurosicología o incluso la sociología, de que la observación de un fenómeno que por DEFINICIÓN no ha sido identificado puede ser explicado con fenómenos conocidos. La conclusión siempre es la misma (y el argumento también: "la Ciencia es demasiado cerrada"): practicamente todos los "objetos" que se muevan en el cielo, emitiendo (la mayoría de las veces) luz por su propia cuenta y siguiendo una trayectoria "errática" o díficil de creer para un vehículo humano son "irremediablemente" NAVES EXTRATERRESTRE. Hay poco lugar para la discusión. He tenido amigos (no expertos y muy apasionados) que a duras penas me han vuelto a hablar después de que trate de presentarles explicaciones alternativas para lo que para ellos fue un encuentro cercano del primer tipo. ¿Entonces?. En aras de la claridad yo sugeriria dejar de utilizar el término OVNI o UFO para referirse a estos fenómenos tan inequivocamente identificados. Tal vez sería mejor hablar de OVSI (Objeto Volador Si Identificado), en inglés EFO (Extraterrestrial Flying Object) o de forma más precisa pero impronunciable en español OBSLADI (Objeto Volador SIN-LUGAR-A-DUDAS Identificado).

¿Por qué los OVNIs (o más bien los OVSIs) tienen luces? Es un poco extraño, para mi es realmente muy sospechoso, que muchas de las naves extraterrestres avistadas alrededor del planeta hayan sido vistas en la oscuridad de un desierto o incluso en la mitad de una ciudad superpoblada, gracias a unos poderosos "rompenieblas" a veces de los más variados colores (en los años 60s y 70s se vieron los más sicodelicos de todos) y cuya función parece literalmente muy oscura. Revisemos un momento el papel que juegan las luces en los vehículos voladores humanos. Tal y como nos lo explicaría cualquier piloto civil o militar o un controlador de vuelo (ustedes pueden encontrar una expicación más accequible en el sitio aerospaceweb.org) las luces ubicadas en el exterior de las aeronaves tienen tres propósitos básicos: navegación, seguridad y para mejorar la visibilidad. Algunas de las luces son usadas para facilitar el despegue y el aterrizaje en condiciones pobres de luz. Otras (las de colores) se usan por ejemplo para indicar los lados de la aeronave (izquierdo y derecho desde la perspectiva del piloto) de modo que alguien que vea la aeronave a la distancia en la noche pueda saber si se acerca o se aleja. Otros indican si los motores estan prendidos, etc. Pero, ¿en una nave extraterrestre que papel juegan las luces? Se ha publicitado ampliamente en todos los medios de comunicación la tímida naturaleza de los visitantes extraterrestres como una explicación de por qué solo realizan encuentros con personas que no puedan poner en riesgo su misión. Sin embargo el uso de luces parece ser algo que va en contravía de pasar desapercibidos. Un buen avión militar de nuestra era puede (y debe en muchos casos) volar emitiendo el mínimo de luz, radiación infrarroja, señales de radio, cualquier cosa que revele su presencia hasta para la más primitiva batería antiarea o un soldado preparado para disparar a lo que se mueva. Ni siquiera el radar (un invento de principios del siglo XX) puede detectar la que me imagino sería para cualquiera de las timidas civilizaciones extraterrestres que nos visita una aeronave tan primitiva como un avión de combate F22. Yo pienso que ante este cuestionamiento los extraterrestres empiezan a quedar un poco mal parados ante los inventores humanos. ¿Para qué necesitan luces si no van a aterrizar en estrechas pistas como las de nuestros pobres aviones aerodinamicos? ¿con un tráfico relativamente bajo de naves desplazandose a velocidades cercanas a las de la luz en nuestro cielo para que colocar luces de colores que le informen a otros pilotos en que dirección se desplazan? ¿por qué quieren poner en riesgo la delicada misión que los trajo silenciosamente a la Tierra? Por favor expliquenme.

¿Por qué se producen subducciones (secuestros) en muchos casos acompañados de violaciones (arrestos sexuales)? Todos saben que la investigación ufologica no se reduce a estudiar (como yo superficialmente lo he presentado hasta este punto) la aparición de objetos voladores. No. Los encuentros registrados con civilizaciones de otros mundos van desde el simple avistamiento de sus naves (encuentros cercanos del primer tipo según una famosa clasificación reconocida por expertos y no expertos) hasta los casos más extremos de subducción por parte de los extranjeros o de visitas directas a sus naves (encuentros del tercer al quinto tipo) Lo preocupante de algunos de esos casos es que están acompañados de lo que cualquiera (incluidas las victimas) llamaría "violaciones" pero que los investigadores más juiciosos consideran como experimentos biológicos de cruces entre especies y otros objetivos cientificos. A mi no deja de sorprenderme sin embargo las escalofriantes historias de muchos testigos que son substraidos de sus habitaciones por extraños personajes que los inmovilizan sin tocarlos, los llevan hasta quirofanos en naves alienigenas y extraen allí por distintos medios sus celulas reproductivas (ovulos y espermatozoides). Algunas veces las extracciones se hacen por vía natural y en otras con sofisticados medios tecnológicos. Pero de nuevo estas horribles practicas que dejan pobres victimas traumatizadas que salen a contar por el mundo su historia, son al contrario de lo deseado una MALISIMA propaganda para la ciencia de los visitantes alienigenas. Después de viajar por decenas, centenares, miles o millares de años luz (como han llegado a afirmar algunos) estas civilizaciones utilizan primitivos métodos biotecnológicos (disculpenme los menores) como la mastrubación o una citología para extraer gametos. ¿Cómo pueden ser tan atrasados? Todos sabemos que si no fuera por limitaciones profundamente éticas y morales existirían ya fabricas de seres humanos fotocopias, creados a partir de CUALQUIER celula del cuerpo. Sin quererme meter en los asuntos de esas civilizaciones aparentemente atrasadas biotecnológicamente, me pregunto ¿por qué si lograron dominar el viaje superlumínico o la teletransportación, no fueron capaces de inventar la clonación? ¿por qué no pueden simplemente transportarse sigilosamente hasta la cocina de las victimas y recojer allí escamas de piel, u otras muestras genéticas intactas con las que aún nosotros que estamos en la infancia de la civilización podríamos crear una persona idéntica?

¿Por qué se esconden los extraterrestres? Creo que para ninguno de nosotros es un secreto que una de las conclusiones (o premisas) de la investigación ufológica es la que tiene que ver con la actitud huidiza y el caracter escurridizo de los visitantes alienigenas. Según he podido escuchar (seguramente no de fuentes autorizadas) algunas de las civilizaciones que visitan o más bien investigan a nuestro planeta y nuestra especie, no quieren ser detectadas por científicos ni por dirigentes políticos o gubernamentales por temor a alterar el desarrollo de nuestra especie, producir una reacción violenta en nosotros o simplemente porque no les interesa publicitarse. Pero yo no entiendo. Tal vez sería aceptable una actitud así en una civilización especialmente tímida, siendo naturalmente ella la única que nos visitará. Sin embargo hasta donde llegan los reportes más extraordinarios me atrevería a decir que a la Tierra la visitan (o la han visitado) más de 10 civilizaciones distintas (según lo registrado por testigos). ¿Por qué no hay entre ellas una civilización distinta que quiera comunicarse con quienes si les entenderían los mensajes que pueden transmitir (científicos, políticos, etc.)? ¿habrá entre ellos un tratado de no intromisión en los asuntos humanos? ¿cómo sancionaran a los que lo violan cuando bajan a secuestrar personas para llevarlas de paseo o a las que se ponen en evidencia frente a miles de personas en ciudades abarrotadas? ¿no habrá entre ellos científicos que como sucede con los científicos humanos, a veces van más allá de los intereses políticos y los tratados en pos de la investigación y el avance de la ciencia?. Yo llevaría la cuestión un paso más allá y formularía una pregunta más íntima: ¿qué haría la humanidad en caso de encontrarse en el lugar de los extraterrestres? Si en medio de nuestro largo y penoso trajín por la Galaxia llegaramos finalmente a encontrar un planeta donde florecierá la vida y existiera una civilización tan o menos avanzada que la nuestra y con la que no hubieramos establecido ningún contacto antes, ¿qué haríamos? ¿Zumbaríamos la superficie del planeta a baja altura en pequeñas naves (la nave principal la dejaríamos naturalmente lejos de los inquisidores telescopios y radares de la civilizacion visitada), prendiendo poderosos reflectores que revelaran nuestra presencia de forma indirecta pero evitando el contacto o la comunicación con cualquiera de esos seres? o ¿descenderiamos sigilosamente para robar material genético de algunos individuos incautos para realizar bizarros experimentos biotecnológicos? ¿A quienes contactariamos primero? ¿Descenderíamos en campos abiertos y poco habitados donde es más probable encontrar gente sin educación o intentaríamos establecer primero algunos contactos radiales en busca de ingenieros y cientificos que pudieran descifrarlos y que nos dieran la garantía de que después entenderían nuestro mensaje?

¿Por qué los individuos extraterrestres tienen formas corporales similares a la humana? Tal vez algunos investigadores ufológicos y seguidores de esta actividad intelectual empiecen a reir con esta pregunta porque es de lo más trillada y su respuesta tal vez la tengan preparada desde hace mucho tiempo. No sobra sin embargo volver a ponerla sobre la mesa en este ejercicio de clarificación. Les voy a describir en pocas palabras lo que para mí es un ser humano: una bolsa de organos alargada, sostenida por un endoesqueleto de la que sale una protuberancia donde se concentran los tejidos neurológicos y sistemas de percepción (incluyendo dos grandes receptores de luz) que viene extendida en varias direcciones por apéndices que a su vez se ramifican y que le ayudan a sortear obstaculos mecánicos en su entorno. Esta descripción morfológica global que comparten diría yo el 90% de los animales en nuestro planeta tal vez sea para algunos un tipo de ley natural: dados unos compuestos inorgánicos de los que se forman bolsas microscópicas vivas (celulas) que se reunen para formar individuos multicelulares estos últimos tendrían SIEMPRE la forma general indicada más arriba. Nada esta más lejos de la realidad que esto. La razón por la cual tantos animales comparten el mismo esquema de organización es la evolución. Casi todas las especies de animales que comparten esa organización (tronco, cabeza y extremidades) son descendientes trasnochados de unas pocas especies que sobrevieron las más inclementes condiciones que se produjeron en enormes extinciones masivas producidas a lo largo de la historia vida en el planeta. Tener 4 extremidades no es una ley de la vida. Es el resultado del más puro AZAR que en algún momento creo individuos de estas características que después de muy duras pruebas resultaron (como tal vez lo habrian sido otros con 6 o 5 extremidades que no fueron creados por pura casualidad) aptos para sobrevivir. Una característica como nuestro endoesqueleto es también el producto de una ruleta con MUCHISIMOS NUMEROS POSIBLES. Entonces: ¿cómo podemos conciliar esta idea con la evidencia tan abundante de encuentros con individuos extraterrestres que comparten las mismas características estructurales generales de un ser humano (un dedo más o menos, la cabeza más grande o más pequeña)? ¿cómo pudieron reproducirse de forma tan precisa las mismas condiciones para que la evolución en el planeta de proveniencia de los visitantes creará organismos con un diseño corporal tan parecido al nuestro? ¿Una casualidad? o tal vez ¿nosotros somos descendientes directos de esos mismos seres? y en ese caso ¿cómo explicamos nuestro parecido genético con el chimpance que esta lejos de ser capaz de pilotar una nave desde las Pleyades?

Si bien estoy seguro que todas estas preguntas pueden incomodar (¿o no?) a los investigadores y seguidores de la investigación ufologica, yo preferiría que usaran esas mismas cuestiones (que seguramente habran escuchado de otros no expertos) para refinar aún más sus teorías (si es que pueden, yo diría que no!) y tal vez hasta para poner a prueba mucha de la evidencia ufólogica que aparece todos los días alrededor del mundo. Con toda sinceridad les pediría que imitaran a la Ciencia al menos en ese mecanismo tan poderoso que es responsable por el avance mismo de esta empresa intelectual tan refinada y respetada, un mecanismo que en ámbitos no especializados se lo llama simplemente la duda! Si en el marco de un sistema de conocimientos no hay lugar a ninguna duda, una duda real, independiente, de fondo, entonces el sistema de conocimientos no es más ni menos que una religión. Amén.

Jorge Zuluaga
Medellín - Colombia


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